El amor de pareja también se demarca dentro de la guerra. Porque la locura y la sensatez coexisten cuando se ama. Además, el estar enamorado te obliga a sacar todas las armas, a luchar cada día con ese sentimiento, en el que una persona extraña se convierte paulatinamente en amigo, familia y complemento.
Definitivamente el amor es una guerra con uno mismo, los sentimientos chocan y se descubren rasgos sobre la personalidad que se desconocen.
El amor y la guerra son opuestos en teoría, pero se asemejan en el sentimiento, la impotencia y, a veces, en las consecuencias.
Por ello es indispensable no basar el amor en una tiranía, sino aplicar una estrategia para que gobierne una perfecta democracia...
jueves, 2 de diciembre de 2010
sábado, 6 de noviembre de 2010
La semántica de la guerra
Hace unos días, mientras escribía un artículo hice referencia a la guerra entre Ecuador y Perú en 1995. Mi editor me corrigió y aclaró que esa situación solo fue un conflicto. Además me enseñó que la guerra tiene una connotación bélica.
Su postura es muy válida y es un periodista que respeto mucho. No obstante, eso me causó un interrogante.
La tenencia de armas de un país ya es un acto de ataque (mal llamado defensa). De ahí a la guerra solo hay un paso denominado conflicto. Entonces, según yo, ese tema es un error de semántica. Todo esto lleva a preguntarme si perdí un pedazo de mi vida por la guerra o por un conflicto. Si es por lo segundo tendré que renombrar mi blog.
Su postura es muy válida y es un periodista que respeto mucho. No obstante, eso me causó un interrogante.
La tenencia de armas de un país ya es un acto de ataque (mal llamado defensa). De ahí a la guerra solo hay un paso denominado conflicto. Entonces, según yo, ese tema es un error de semántica. Todo esto lleva a preguntarme si perdí un pedazo de mi vida por la guerra o por un conflicto. Si es por lo segundo tendré que renombrar mi blog.
domingo, 24 de octubre de 2010
"Nadar entre tiburones, una mala experiencia".
Hace dos años no escribía en mi blog. La razón es que dejé de trabajar en temas relacionados a la política(me refiero a la viciada por el tráfico de drogas) y exploré temas económicos, sociales.... en ese ámbito dejé de relacionarme con el conflicto armado, narcotráfico y sicariato. Así, mi teoría de la guerra ya no tenía experiencias cercanas. Sin embargo, hoy (23 de octubre del 2010), esa sensación de entender el tema volvió. Mientras cubría la repatriación de un cadáver de un joven ecuatoriano. Uno que fue ejecutado junto a otros 71 inmigrantes, en Tamaulipas (México) volví a sentir el dolor que produce la guerra. Este adolescente (17 años) buscaba el sueño americano, sin saber que el narcotráfico en México lo atraparía en una pesadilla.
No quiero ahondar en la historia de la masacre de Tamaulipas (Quien ignore este tema puede googlear y entenderá). Lo que me causó shock es enfrentarme con un gremio que solo busca la noticia. Mientras los familiares lloraban incesantemente por la pérdida de un ser amado, los camarógrafos hacían primeros planos del llanto. Entre toma y toma se fumaban un cigarro y comentaban la estupidez de emigrar. Esto lo hacían frente a los familiares, sin importar el dolor que esto les causara.
Hoy me sentí nadando con tiburones, de esos locos por el frenesí noticioso...dispuestos a saciar su sed, sin digerir nada. De esto solo resultan noticias vacías.
Este día partió en dos mi carrera periodística. Esta situación evidenció que esos profesionales con cámara y micrófono no son muy diferentes a sicarios con un arma. Unos arrebatan la vida, los otros fortalecen la guerra. Si los medios de comunicación no actúan con ética serán un actor importante en el conflicto. Sin aportar a la solución.
No quiero ahondar en la historia de la masacre de Tamaulipas (Quien ignore este tema puede googlear y entenderá). Lo que me causó shock es enfrentarme con un gremio que solo busca la noticia. Mientras los familiares lloraban incesantemente por la pérdida de un ser amado, los camarógrafos hacían primeros planos del llanto. Entre toma y toma se fumaban un cigarro y comentaban la estupidez de emigrar. Esto lo hacían frente a los familiares, sin importar el dolor que esto les causara.
Hoy me sentí nadando con tiburones, de esos locos por el frenesí noticioso...dispuestos a saciar su sed, sin digerir nada. De esto solo resultan noticias vacías.
Este día partió en dos mi carrera periodística. Esta situación evidenció que esos profesionales con cámara y micrófono no son muy diferentes a sicarios con un arma. Unos arrebatan la vida, los otros fortalecen la guerra. Si los medios de comunicación no actúan con ética serán un actor importante en el conflicto. Sin aportar a la solución.
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