domingo, 24 de octubre de 2010

"Nadar entre tiburones, una mala experiencia".

Hace dos años no escribía en mi blog. La razón es que dejé de trabajar en temas relacionados a la política(me refiero a la viciada por el tráfico de drogas) y exploré temas económicos, sociales.... en ese ámbito dejé de relacionarme con el conflicto armado, narcotráfico y sicariato. Así, mi teoría de la guerra ya no tenía experiencias cercanas. Sin embargo, hoy (23 de octubre del 2010), esa sensación de entender el tema volvió. Mientras cubría la repatriación de un cadáver de un joven ecuatoriano. Uno que fue ejecutado junto a otros 71 inmigrantes, en Tamaulipas (México) volví a sentir el dolor que produce la guerra. Este adolescente (17 años) buscaba el sueño americano, sin saber que el narcotráfico en México lo atraparía en una pesadilla.

No quiero ahondar en la historia de la masacre de Tamaulipas (Quien ignore este tema puede googlear y entenderá). Lo que me causó shock es enfrentarme con un gremio que solo busca la noticia. Mientras los familiares lloraban incesantemente por la pérdida de un ser amado, los camarógrafos hacían primeros planos del llanto. Entre toma y toma se fumaban un cigarro y comentaban la estupidez de emigrar. Esto lo hacían frente a los familiares, sin importar el dolor que esto les causara.

Hoy me sentí nadando con tiburones, de esos locos por el frenesí noticioso...dispuestos a saciar su sed, sin digerir nada. De esto solo resultan noticias vacías.
Este día partió en dos mi carrera periodística. Esta situación evidenció que esos profesionales con cámara y micrófono no son muy diferentes a sicarios con un arma. Unos arrebatan la vida, los otros fortalecen la guerra. Si los medios de comunicación no actúan con ética serán un actor importante en el conflicto. Sin aportar a la solución.