Colombia es un país en guerra, siempre lo ha sido, solo que no es guerra declarada, y eso lo hace peor aun. Porque es una guerra silenciosa acompañada de la indiferencia de sus dirigentes, y el sufrimiento de miles de victimas.
Como las guerras son costosas, esta encontró en el narcotráfico su principal fuente de financiamiento.
Ya que el narcotráfico es un negocio que mueve miles de millones de cualquier moneda fuerte del mundo, se volvió mas que el simple patrocinador del conflicto. Se adapto a ella, la hizo mas fuerte, y evoluciono.
Al igual que la teoria de la evolución que estudio Darwin donde sobrevive el mas fuerte, nuestra guerra se adapta, devora, y domina porque es un depredador.
No solo se alimenta de miles de vidas, se infiltra en los organismos del estado y contamina la política y sus partidos. También tiene el poder de mimetizarse y confundirse como el mejor camaleón. Se esconde y justifica en ideales inexistentes, en la lucha del poder del estado y en la defensa de las personas inocentes.
Parece una broma, pero no lo es; la guerrilla dice que lucha por la igualdad y libertad del pueblo pero tienen cientos de personas secuestradas, miles de niños en combate peleando por una causa ajena.
Los paramilitares fueron un proyecto de algunos terratenientes que decidieron luchar contra la guerrilla para no sufrir sus atropellos, pero nunca imaginaron que ese pequeño ejercito se convertiría en una maquina asesina, que no le importa mantener el statu quo, solo el diner´del tráfico de drogas.
Así, todas las partes forman el engranaje del narcotráfico, política y trafico de armas. Mientras el estado comete delito de omisión, el cual es grave porque es el ente encargado de proteger la seguridad de la población. Lo peor es que escude los hechos en el discurso de la seguridad nacional.
Ivanna Zauzich
viernes, 21 de septiembre de 2007
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