miércoles, 21 de noviembre de 2007

Sobre la muerte…

La muerte toma otro significado cuando uno ha convivido con ella, se vuelve parte de uno, se fusiona con el alma.
Cuando la hoz de la muerte ha trabajado arduamente cerca, y se lleva poblaciones enteras de compatriotas y algunos seres amados, entonces ahí entendemos que la muerte es la contraparte de la vida. Esto no es por ser su enemiga, sino por ser su complemento, tan necesario como la vida misma.

Si lográramos ver un poco mas allá entenderíamos que la muerte es héroe en este escenario, pues con el primer respiro de vida el cuerpo absorbe el alma y la rapta, curiosamente el alma sufre 'el síndrome de Estocolmo'. Es decir, se enamora perdidamente de su captor, y así el alma en un acto de fusión con el cuerpo hace del mundo de las apariencias (libro siete de la República de Patón) su hábitat y se niega a partir.

El error es ver la muerte como la Némesis de la vida, en tratarlas como el bien y el mal, y culpar la muerte de siempre ganar la batalla. El acto de defunción solo derrumba la fortaleza donde se encuentra retenida el alma para liberarla, más que un acto heroico, es una obligación.

No hay comentarios: