Las infinitas cantidades de oro que poseía America Latina, a la llegada de los españoles se convirtieron en ríos caudalosos de sangre de nuestros Indígenas. Después de un tiempo, las ruinas y cuerpos sin vida cubrían nuestra región. Mientras nuestro oro enriquecía y le daba la categoría de primer mundo a la mal llamada 'madre patria', porque no es madre, ni es patria. Solo es una nación que explotó sin compasión nuestros recursos, e impuso reglas, aún a sabiendas que la riqueza nos pertenecía.
Hoy en día, los países del primer mundo tienen nuevas exigencias, ya que requieren con interés, el mismo que sus antepasados el oro, la coca. El objetivo es 'linear' su miseria através de la nariz y ser felices efímeramente.
Nuevamente nosotros tenemos lo que ellos quieren, porque nuestra ubicación geográfica posee las características perfectas para cosechar el mal.
La historia se repite, algunos indígenas que vendieron a los suyos por un pedazo de espejo, hoy son narcotraficantes que por unos billetes traicionan a su país. Esto implica derramar la sangre del pueblo y desmembrar almas.
Mientras tanto, el primer mundo inhala cada gramo del preciado polvo blanco por aproximadamente USD 10, mientras que la vida en el tercer mundo se ha devaluado a mucho menos que eso.
domingo, 27 de julio de 2008
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1 comentario:
No sabía que costara 200 dólares, qué puñal.
De todos modos, te doy la razón, acá en Europa nadie es conciente del daño que se hace ayundando a ese mercado.
Deberías ver un documental que hizo un integrante de Blur sobre ese problema en Colombia concretamente, si no lo has visto ya.
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