jueves, 2 de diciembre de 2010

Entre el amor y la guerra...

El amor de pareja también se demarca dentro de la guerra. Porque la locura y la sensatez coexisten cuando se ama. Además, el estar enamorado te obliga a sacar todas las armas, a luchar cada día con ese sentimiento, en el que una persona extraña se convierte paulatinamente en amigo, familia y complemento.
Definitivamente el amor es una guerra con uno mismo, los sentimientos chocan y se descubren rasgos sobre la personalidad que se desconocen.
El amor y la guerra son opuestos en teoría, pero se asemejan en el sentimiento, la impotencia y, a veces, en las consecuencias.
Por ello es indispensable no basar el amor en una tiranía, sino aplicar una estrategia para que gobierne una perfecta democracia...

1 comentario:

Unknown dijo...

Leí cuatro veces y sigo encontrando elementos nuevos cada vez que leo.
Me parece una excelente descripción de la dialéctica del amor, una dialéctica que estaría destinada a la búsqueda eterna de la síntesis inalcanzable.
Hace un tiempo me preguntaba cómo alcanzar una democracia perfecta sin que medien estrategias demagógicas que, al fin y al cabo, constituyen en medios para lograr el poder. Si el amor busca cierto poder, ya sea en el marco de la lucha de sentimientos que hablas, cómo alcanzar el gobierno de una perfecta democracia en medio de intereses?
Un gran abrazo y felicidades

Daniel Millares