jueves, 8 de diciembre de 2011

Latinoamérica no tiene nada que celebrar en materia de DD.HH.

La conquista de los derechos humanos, indiscutiblemente, es un logro de la sociedad moderna. Sin embargo, la lucha por garantizarlos se da después de los abusos. Por ejemplo, tras la explotación, tortura y muerte de miles de judíos, en 1949 un grupo de humanos sensibles se conmovió y redactó un texto para minimizar los efectos de la guerra sobre los civiles. Me niego a mencionar cual es, porque hoy carece de vigencia.

En Colombia, entre 1996 y el 2005, los paramilitares ingresaron a 11 pueblos y degollaron, cercenaron y multilaron –términos que encajan en una película de Quentin Tarantino- a más de 2 000 campesinos. Los cadáveres reposan en fosas comunes en las haciendas de ese ejército de ultraderecha, quienes aún gozan de riquezas y respeto, derivado del miedo, en zonas rurales del país.

El Ejercito Nacional de Colombia y la Policía, quienes están ‘programados’ para proteger al ciudadano colombiano, esperaban a que pasara la matanza, para 'trepar' los muertos, en camiones, y enterrarlos en donde nadie los encuentre.

Qué derechos humanos existen en una sociedad, donde la seguridad-representada por la Policía y el Ejercito Nacional- es un cómplice de la maldad. O cuando un ex presidente, quien tiene ´presuntos´ nexos con los paramilitares –me refiero a Álvaro Uribe Velez-, sigue haciendo política y es aplaudido en cada pueblo colombiano o nación extranjera que visita.

Colombia no es el único caso. León Febres Cordero, quién fue presidente de Ecuador entre 1984 y 1988, asesinó a decenas de personas en ese país, porque evidenció que el grupo armado Alfaro Vive Carajo (AVC) era una potencial guerrilla, tal como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Con la motivación de frenar a los insurgentes creó una ‘policía secreta’ para desaparecer cualquier amenaza. Con tan mala suerte, que dos jóvenes, hermanos, colombianos -Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo, de 14 y 17 años respectivamente-, fueron desaparecidos, sin tener ningún nexo con AVC. El único error de los hermanos Restrepo era su acento colombiano.
Hasta hoy, los cuerpos de los jóvenes Restrepo no aparecen, y los policías que estuvieron involucrados en ese caso se acusan entre ellos, sin ningún resultado concreto.

Faltaría mencionar los casos en la dictadura chilena, argentina, las actuales masacres en México, etc. Todo esto me hace pensar que los derechos humanos son un ‘flash’ que surge con la mejor intención, pero sin ningún propósito. Esto, porque en teoría es una norma supranacional, pero no puede defenderse ante un mandatario déspota, un tirano, un régimen absoluto, una democracia débil, el narcotráfico…

La celebración del aniversario que sea (63 en este caso) de la DD.HH. no vale la pena, mientras las personas que piensan diferente sean acusadas, violentadas, demandadas, torturadas, asesinadas...

1 comentario:

Anwar Farrán dijo...

Muy buen artículo! Saludos!!!