El asesinato de dos jóvenes colombianos en Quito me tiene consternada. Jennifer González y Ernesto Piza, quien tenía calidad de refugiado, de 26 y 24 años respectivamente. Así lo informó el diario EL COMERCIO (http://www.elcomercio.com/seguridad/jovenes-sicarios-Quito_0_497350359.html).
Me cuesta creer que en un territorio pacífico como solía ser Ecuador, se respire la violencia, de fines de los 90 y principios del 2000, de Colombia. Mutilaciones, disputa de territorios, sicariato, armas 9 mm, etc., llenan los sumarios de los periódicos locales.
Soy ajena a los detalles de este asesinato, pero 23 disparos contra dos personas es demasiado hasta para la mafia rusa. No he leído nada nuevo en los diarios, pero espero que se revelen más detalles. Sobretodo porque no entiendo cómo un refugiado se ganó un desenlace de esa magnitud. Se supone, que alguien con ese estatus otorgado por el Gobierno ecuatoriano y gestionado por El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), huye de la violencia y no la atrae de ese modo.
domingo, 12 de junio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario