jueves, 8 de diciembre de 2011

Un regalo de navidad

Querido Santa: mi deseo por esta navidad es que los políticos que hayan sido cómplices de asesinatos testifiquen y paguen con cárcel sus delitos. Solo así la celebración por la declaración de DD.HH. será algo serio y no un chiste. Para aquellos que se toman un trago, mientras recuerdan, con una sonrisa en el rostro, que llegaron al poder gracias a las amenazas.

Creo que los efectos colaterales serán positivos, cuando los refugiados pierdan el miedo y regresen a un país de paz, del que nunca debieron salir.
Santa, por favor no esperes a que estos gobernantes envejezcan y el público sienta pena de enviarlos a prisión por su edad.

No pienses que dudo del poder de Dios, sé que él castiga este tipo de eventos. Sin embargo, quiero recobrar la fe en la justicia, esa que recibió tanto dinero de los narcotraficantes y paramilitares, que la transformaron en un sistema turbio.
Es un hecho que si el pez más gordo- aunque su aspecto sea delgado-, confesara, esa infraestructura de maldad que ha prevalecido por más de 30 años sufrirá un golpe irreparable.

Latinoamérica no tiene nada que celebrar en materia de DD.HH.

La conquista de los derechos humanos, indiscutiblemente, es un logro de la sociedad moderna. Sin embargo, la lucha por garantizarlos se da después de los abusos. Por ejemplo, tras la explotación, tortura y muerte de miles de judíos, en 1949 un grupo de humanos sensibles se conmovió y redactó un texto para minimizar los efectos de la guerra sobre los civiles. Me niego a mencionar cual es, porque hoy carece de vigencia.

En Colombia, entre 1996 y el 2005, los paramilitares ingresaron a 11 pueblos y degollaron, cercenaron y multilaron –términos que encajan en una película de Quentin Tarantino- a más de 2 000 campesinos. Los cadáveres reposan en fosas comunes en las haciendas de ese ejército de ultraderecha, quienes aún gozan de riquezas y respeto, derivado del miedo, en zonas rurales del país.

El Ejercito Nacional de Colombia y la Policía, quienes están ‘programados’ para proteger al ciudadano colombiano, esperaban a que pasara la matanza, para 'trepar' los muertos, en camiones, y enterrarlos en donde nadie los encuentre.

Qué derechos humanos existen en una sociedad, donde la seguridad-representada por la Policía y el Ejercito Nacional- es un cómplice de la maldad. O cuando un ex presidente, quien tiene ´presuntos´ nexos con los paramilitares –me refiero a Álvaro Uribe Velez-, sigue haciendo política y es aplaudido en cada pueblo colombiano o nación extranjera que visita.

Colombia no es el único caso. León Febres Cordero, quién fue presidente de Ecuador entre 1984 y 1988, asesinó a decenas de personas en ese país, porque evidenció que el grupo armado Alfaro Vive Carajo (AVC) era una potencial guerrilla, tal como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Con la motivación de frenar a los insurgentes creó una ‘policía secreta’ para desaparecer cualquier amenaza. Con tan mala suerte, que dos jóvenes, hermanos, colombianos -Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo, de 14 y 17 años respectivamente-, fueron desaparecidos, sin tener ningún nexo con AVC. El único error de los hermanos Restrepo era su acento colombiano.
Hasta hoy, los cuerpos de los jóvenes Restrepo no aparecen, y los policías que estuvieron involucrados en ese caso se acusan entre ellos, sin ningún resultado concreto.

Faltaría mencionar los casos en la dictadura chilena, argentina, las actuales masacres en México, etc. Todo esto me hace pensar que los derechos humanos son un ‘flash’ que surge con la mejor intención, pero sin ningún propósito. Esto, porque en teoría es una norma supranacional, pero no puede defenderse ante un mandatario déspota, un tirano, un régimen absoluto, una democracia débil, el narcotráfico…

La celebración del aniversario que sea (63 en este caso) de la DD.HH. no vale la pena, mientras las personas que piensan diferente sean acusadas, violentadas, demandadas, torturadas, asesinadas...

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Ser refugiado no es un crimen

Ser neutral, no significa ser un robot. Hace unos días escribí sobre la situación de los refugiados en Ecuador y recibí, por parte de colegas, críticas. Unas constructivas, otras negativas y desmotivantes. El argumento era que me polaricé hacia esa comunidad.

Yo no lo veo así, solo conté el vía crucis que vive una persona que huyó por la violencia de su país, en muchos casos perdió su familia, y quiere una segunda oportunidad. No obstante, esa búsqueda se dificulta por la intolerancia de una sociedad, que debido a una minoría de delincuentes juzga al resto de personas con esa nacionalidad, con ese estatus.

Ser refugiado no significa que esa persona, per se, sea mal padre y tenga que renunciar a la custodia de su hijo. Tampoco que al abrir una cuenta en un banco va a lavar activos, menos que sus negocios estarán ligados al narcotráfico. Habrá casos de gente mala, como existen ecuatorianos, españoles, nigerianos, gringos…pero esta comunidad merece una mayor inclusión para tener una segunda oportunidad.

Por si acaso les dejo los artículos de la discordia, que inspiraron este post…

http://www.elcomercio.com/reportajes/refugiado-excluido-campo-laboral_0_551944890.html

http://www.elcomercio.com/negocios/apertura-cuenta-compleja-desplazados_0_552544829.html

A propósito, los comentarios de los lectores (primer link) reflejan esa intolerancia a la que me refiero.

lunes, 11 de julio de 2011

La hoja de ruta del narcotráfico

Advierto que no es una investigación periodística y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

El 1 de junio, en las selvas colombianas, en un laboratorio clandestino de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), cinco hombres preparan una tonelada de cocaína. El alcaloide es empacado por tres hombres más, quienes, junto a los otros cinco, reciben un pago de USD 500 cada uno, para que envíen dinero a sus familias por el trabajo realizado.

Los encargados de negociar la droga, que en ese momento tiene un valor de USD 50 000, se reúnen con cinco narcos en diferentes zonas del país.

Como una tonelada son 1 000 kilogramos (kg) venden a cada narco 200 kg en USD 40 000. Y una vez cobran el dinero se van al campamento con
USD 200 000 (una ganancia de más del 200%), que le sirve al grupo armado ilegal para adquirir municiones.

Como sería difícil describir a cada narco, vamos a centrarnos en uno. El paisa (Medellín) tiene cuatro amigas bonitas que conoció en una discoteca. Sabe que todas tienen visa para entrar a EE.UU., y les gusta ir de compras. Les ofrece USD 5 000 a cada una por llevar 500 gramos del estupefaciente en la maletas, los zapatos, el estomago…cualquier parte. Después de mucho pensarlo, tres de ellas aceptan, para cambiar el modelo de su carro.

Todos pensarán, ¿gastará USD 30 000 en el envío, casi el valor total de la droga? Lo que pasa es que esa droga puesta en EE.UU. cuesta USD 400 000.

Las tres niñas guapas emprenden su viaje hacia EE.UU. El trío inseparable viaja separado por recomendación de su ‘amigo’; pasan los controles del aeropuerto de Colombia y cantan victoria. Sin embargo, el ‘traqueto’ hace una llamada a ese país, para ‘soplar’ a las autoridades sobre una de las niñas, quien ya estaba advertida que no podía denunciar a nadie, porque su familia, en Colombia, corría peligro.

En ese alboroto de la captura de la niña, pasan las otras dos y 15 mulas más, que el mismo ‘traqueto’ contrató. Un socio de este narco recibe la droga en ese país y la entrega a quien ya compró el cargamento desde Colombia. Lo único que hizo fue entregar USD 400 000. De ese dinero se deduce los tiquetes aereos de las ‘mulas’, el pago a las mismas, pagos a policías en el aeropuerto de Colombia y el traficante de Medellín termina con USD 355 000.

viernes, 8 de julio de 2011

Del entusiasmo al estado de indefensión...

Hace unos meses encontré la palabra qué más me gusta: entusiasmo, porque viene del ‘latinazo’ EN TEO, es decir en Dios. Ya que estaba en esa búsqueda, me concentré en la palabra que menos me gusta. No la encontré.
Sin embargo, hallé el término que más me molesta: ‘ESTADO DE INDEFENSIÓN’.
Ese término aparece en los informes de derechos humanos o en la prensa, cuando algún pueblo en Colombia, o el mundo, es atacado por un grupo armado ilegal, mientras los integrantes del Ejército se hacen los locos y le suben el volumen a la música, para no escuchar los gritos de las personas torturadas y el llanto de las mujeres y los niños.

Sin embargo, los crímenes de lesa humanidad no son los únicos en los que se incluye el ‘ESTADO DE INDEFENSIÓN’, sino cuando alguien fuerte abusa de alguien débil, en toda la extensión de la palabra.

Alguna vez me sentí en ‘ESTADO DE INDEFENSIÓN’, ante una llamada.
El dialogo, casi monologo, transcurrió así:
-Cómo me le va, mamasita. Entonces ¿va a dejar de joder con sus pendejadas de jugar a la 'investigadora'?
-¿Quién habla?
-No se haga la estupida, que se queda así.
-………………
-Vea mamasita yo solo la llamé para advertirle lo que ya debió haber aprendido. Lástima usted tan bonita como va a terminar de feo.

Colgué e inmediatamente pensé, por Dios, si un hampón de este calibre puede incluir antónimos en una misma frase, estoy jodida…tengo un pie en el más allá.

Aclaro que eso fue un susto el verraco, pero no fue ‘ESTADO DE INDEFENSIÓN’. Ese vino unas horas después, cuando quise poner la denuncia en la Fiscalía y me dieron a entender que la única prueba para recibir protección era mi cadáver. Eso es estar indefenso, en un estado que premia al paramilitar por ‘reinsertarse’ y castiga al refugiado por huir, por proteger su vida.

Por eso, no me gusta ese término referente a la indefensión. Me parece que ,sin remedio, justifica la muerte de alguien, quien luego recibe un emotivo homenaje. Prefiero estar viva, 'coleando' y con entusiasmo.

viernes, 24 de junio de 2011

¿Se consigue fácil la droga? ¡Si!

La mayoría de mis ‘posts’ se refieren a lo podrida que está la sociedad por el narcotráfico. Sin embargo, suelo criticar hacia arriba. Es decir, los estados, presidentes, altos funcionarios, policías... que, de una u otra forma, actúan, u omiten, en este multimillonario negocio.
No obstante, jamás escribí desde la base de la pirámide, las discotecas y las calles donde se vende la droga. Como sea es un negocio del que mucha gente come, pero también muere. Igual no he tocado a los consumidores, quienes tienen tanta culpa como el productor, el narco...

Hace unos días visité una discoteca muy concurrida en Quito. Como a la 1 am identifiqué que había un grupo, de 6 personas, que tenía un vuelo más alto que la embriaguez con alcohol. Las risas exageradas, la extra energía, tantos factores que no se dan con una borrachera.
Me acerqué a una de las chicas de ese grupo y me reí un rato con ella. Unos 30 minutos más tarde le comenté, más claro le mentí, que el trago me sentó mal y estaba mareada. Me tomó de la mano y me llevó al tocador del lugar, sin soltarme. Una vez allí hizo una mueca simpática y sacó un ‘papelito’ del bolsillo.

Le hice un gesto de aprobación y me encerré en un baño. Me preguntó si tenía una llave para proceder. Creo que es un código, se refería a si tenía algo para tomar un poco de ese polvo que tenía el 'papelito'. De nuevo mentí –¡Sí! Supongo que era cocaína, no sé si pura, porque jamás me he metido ni un gramo de esa vaina. Fingí limpiarme la nariz y ponerme de muy buen ánimo.

Salí con ella y le pregunté, como quien no quiere la cosa, que me gustaría conseguir una reserva, algo para mí. Respondió que el contacto es muy celoso, pero que ella podría contactarlo si en realidad estaba interesada y tenía la plata en la mano. El precio que me dio por gramo es de USD 10.

En ese momento entendí que el negocio no es de unos cuantos en el mercado. La droga es un bien ‘de necesidad’, ya que según lo desesperado que esté el consumidor paga más, y varías personas, revenden, y ganan en esa cadena.
Mi intensión era averiguar el proceso completo de la comercialización, pero con esa experiencia tuve. Fue muy duro ver que los jóvenes acceden fácil a los estupefacientes, y sin saberlo son los que financian a las mafias latinoamericanas.

No se me ocurre otra solución que la legalización, con educación sobre los riesgos en el consumo.

jueves, 23 de junio de 2011

El día que congenié con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos

El 22 de junio, en la Cumbre sobre Inseguridad en Centroamérica, dos declaraciones detuvieron mi vida. ¿Alguna vez ha escuchado esa teoría de que la vida se detiene ante sus ojos?, A mí me pasó.
Primero, el presidente de Guatemala, Álvaro Colom dijo que por cada tonelada de cocaína que pasa por Centroamérica se pierde, en promedio, ocho vidas. Esto debido al ajuste de cuentas, infiltrados, policías, etc, quienes terminan involucrados y asesinados. Colom no es la figura política que más respeto, pero aceptar algo así es un primer paso. Sobretodo, porque Guatemala es un país de tránsito para el narcotráfico, donde los ‘narcos’ colombianos y mexicanos se reúnen para negociar y seguramente un tercio de esas muertes, a las que se refiere Colom, se producen allí.

Más adelante habló el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, con ese acento, que denota toda la clase del mundo encerrada en un hombre. Aclaro que no voté por Santos, no me gustaba ni cinco, porque, en apariencia, pertenece a la estirpe del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien cumplió su promesa de debilitar la guerrilla, pero conjuntamente extinguió los derechos humanos.

Para no alargar el cuento, Santos manifestó que, incluso personalidades presentes en esa Cumbre, los altos funcionarios recibían pagos del narcotráfico. Bueno, en ese momento mi vida se detuvo. Esa información es ‘Vox populi’, todos saben que los estamentos políticos, judiciales, etc., reciben los llamados ‘dineros calientes’. Sin embargo, para Uribe esto era un mito. Se negaba a escuchar y acusaba a la prensa por las publicaciones que mencionaban este tema, porque según él, el narcotráfico era un hecho aislado a su gobierno.

Santos demostró que es grande, que está abierto a aceptar la realidad para una lucha real contra el tráfico de estupefacientes. Así que ese paso me llena de satisfacción. Definitivamente no fue una experiencia relacionada con la muerte, pero mi vida se detuvo, porque al fin una declaración honra a las personas asesinadas por denunciar esos nexos, los que Uribe negó durante ocho años.

martes, 14 de junio de 2011

La radiografía del sicariato

El sicariato deja en evidencia el conflicto de un país. A eso se le suma una sociedad cobarde y ambiciosa, donde unos pagan a terceros para ajustar cuentas como: venganza, envidia, celos, etc. No quiero hablar de lo mal que estamos, porque me molesta mencionar lo obvio. Solo quiero acotar, a propósito del sicariato que se vive últimamente en Ecuador, que esta actividad es más compleja que seguir en moto y disparar. Tengo en la retina una escena de un asesinato. Esto fue en Medellín y yo estaba a unos 100 metros. Un presunto sicario se acercó a un carro y disparó tres veces contra un sujeto. No recuerdo mucho de ese día, porque quedé petrificada. Pero, sí tengo presente la conversación con un experto en criminalística, al que llamaremos Juan, quien llegó al lugar.
-Fue un trabajo limpio, dijo.
-¿Cómo limpio? Hay sangre por todos lados, repliqué.
-Me refiero a que lo realizó un sicario profesional, agregó.
-¿Por qué? Pregunté con terror a la respuesta que iba a darme.
-El primer disparo fue en el brazo para inmovilizar a la víctima. El segundo fue en el corazón para darle un mensaje del ajuste de cuentas y el tercer tiro en la cabeza para concluir el trabajo.

Eso me dejó fría y no pude pronunciar palabra. Él criminalista me dio su mail para que le escribiera si tenía dudas. Cada que un crimen me llama la atención, le escribo a Juan para la respectiva lectura del hecho. No dejé de hacerlo esta vez, cuando dos sicarios dispararon, el 11 de junio, 23 veces contra una pareja de colombianos en Quito. Me dijo que según mi descripción y la de los periódicos, son asesinos profesionales porque los tiros fueron certeros (cabeza, brazos y tronco), pero que tenía un mensaje, además de la muerte, por la cantidad de balas. Es decir, algo atado al crimen organizado.

Me impresiona que el sicariato, además de ser una peste, tenga técnica. Que cada asesinato tenga una huella por el ‘modus operandi’y por el dolor que deja a sus familiares. Porque una cosa es perder a alguien por designios de Dios y muy diferente por la orden y dinero de una persona imperfecta como usted o yo.

domingo, 12 de junio de 2011

Asesinato de dos colombianos en Quito

El asesinato de dos jóvenes colombianos en Quito me tiene consternada. Jennifer González y Ernesto Piza, quien tenía calidad de refugiado, de 26 y 24 años respectivamente. Así lo informó el diario EL COMERCIO (http://www.elcomercio.com/seguridad/jovenes-sicarios-Quito_0_497350359.html).

Me cuesta creer que en un territorio pacífico como solía ser Ecuador, se respire la violencia, de fines de los 90 y principios del 2000, de Colombia. Mutilaciones, disputa de territorios, sicariato, armas 9 mm, etc., llenan los sumarios de los periódicos locales.

Soy ajena a los detalles de este asesinato, pero 23 disparos contra dos personas es demasiado hasta para la mafia rusa. No he leído nada nuevo en los diarios, pero espero que se revelen más detalles. Sobretodo porque no entiendo cómo un refugiado se ganó un desenlace de esa magnitud. Se supone, que alguien con ese estatus otorgado por el Gobierno ecuatoriano y gestionado por El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), huye de la violencia y no la atrae de ese modo.

jueves, 19 de mayo de 2011

Crítica a José Flórez y Antonio Caballero (mis columnistas favoritos)

A pesar de que escribo para una revista económica, donde las cifras son la prioridad, hoy me doy cuenta que los números no son todo. Esta reflexión surgió después de leer la columna de José Flórez, en Semana.com, - http://www.semana.com/opinion/cuentas-macabras-inexactas/154151-3.aspx -. Allí hace un análisis de unos datos citados, en un texto, por Antonio Caballero. Debo acotar que ambos son mis columnistas favoritos, pero esta vez ninguno tiene la razón.

Caballero se haló en las cifras y el error estadísticamente hablando es grave. Pero Flórez demostró insensibilidad pura. Más de 170 000 muertos es una barbaridad en los años que sea. Más grave aún es que ninguno de los dos mencione como victimas a los más de 53 000 refugiados colombianos en Ecuador. Eso sin contar a unos 5 000 que no obtuvieron el estatus de refugio, y no han legalizado su situación.

Según El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), de esas 53 000 personas el 80% ingresó al Ecuador entre el 2003 y el 2010. No hay que ser físico, matemático o científico para entender que fue durante el gobierno de Uribe. Le reto a Flórez para que verifique estos datos y vea si existe inconsistencias. No obstante, ese no es el punto. A lo que quiero llegar es que una sola muerte debería consternarnos, ponernos de luto, hacernos reflexionar. Eso no sucede en Colombia, si la cifra no supera las 20 personas acribilladas, la noticia no vende. Porque las masacres ocurridas en Mapiripan y El Salado fueron más agresivas.

Aún leo a Caballero y a Flórez, pero entre más recorro el camino del periodismo me doy cuenta que ellos están detrás de su laptop o máquina de escribir. Deberían estar en el lugar de los hechos, criticar menos y vivir más la realidad de Colombia. Esa que no se ve en la plaza de Las Ventas en Madrid o en un Iphone 4.

Con este texto les extiendo la invitación a Ecuador, para que sean testigos de la realidad de los colombianos que sufren abusos en ese país. Pero, como dicen los compatriotas, es mejor ser maltratado en una tierra extraña a ser masacrado en la patria.

martes, 17 de mayo de 2011

Los bebés son una estrategia legal

Mientras leía el periódico esta mañana recordé porque no ejerzo la abogacía como carrera. Me explico, una noticia en el diario EL COMERCIO hablaba sobre la liberación de un presunto narcotraficante colombiano en Ecuador (la noticia está aquí: http://www4.elcomercio.com/Seguridad/a_ee-uu-_inquieta___la_liberacion__de__nieves.aspx).
El sujeto está requerido por la justicia de los EE.UU. donde deberá pagar cadena perpetua. Sin embargo, Ecuador no lo entrega porque él demostró una unión de hecho y dos hijos registrados con una ecuatoriana.

De repente recordé una pasantía en Colombia, en la que mi ex jefe le decía a un cliente que la única forma de evitar la extradición era embarazando a su esposa. Esto, porque el Derecho Internacional Humanitario (D.I.H) no permitiría la separación de un padre de su hijo. Como ese ejemplo podría relatar decenas de situaciones que presencié, pero no es el caso. Solo quería reafirmar que el derecho debería ser una herramienta para organizar la sociedad, en vez de ser un accesorio del crimen.

Lo que más me impresiona es que un abogado recomiende la gestación de un bebé para que su cliente esquive una extradición, obtenga una visa, etc. Y que el mismo profesional de las leyes pueda llevar un caso de demanda de paternidad. No soy bruta, sé que el derecho Civil y Penal no van de la mano, pero también creo, que en muchas ocasiones, la ética y el actuar de los abogados toman caminos distintos.

domingo, 17 de abril de 2011

La guerra perdida contra la naturaleza (experiencia de una inundación)

Esta entrada la escribo desde un cibercafé, porque amanecí sin computadora. De hecho me levanté sin TV, lavadora, nevera… no fue un robo, sino que mi casa se inundó por una fuerte lluvia que cayó el 16 de abril en Quito.
Los que no me conocen pensarán que vivo en un lugar de alto riesgo. Es verdad, pero peligroso para el bolsillo. Vivo en un barrio bueno, porque me comí el cuento de que los triunfos también se evidencian con una casa linda, ubicada en un buen sector, en el que la seguridad es un valor agregado. Hace rato me enteré de que no tengo éxito, y con este evento de que los barrios bonitos no garantizan la seguridad, menos ante la madre tierra.

Este acontecimiento me hará empezar por tercera vez con los bolsillos dados la vuelta, como dice un amigo. Eso no es un inconveniente, porque tengo sangre judía. Soy muy trabajadora, tacaña y tengo capacidad de ahorro. No obstante, debo admitir que esta vez va a ser más difícil que las demás. Antes quedaba sin nada y ya, pero ahora me toca limpiar un desastre de dimensiones absurdas. Hay lodo en el piso, en la ropa, el agua entró por los cajones del closeth y recorrió los estantes de la cocina. Si a eso le sumamos que soy mala para las labores del hogar entenderían mi preocupación.

Al ver ese desatre me pregunté por qué debía limpiar eso, si yo no tuve la culpa. Ahí me equivoqué. Tanto usted como yo somos culpables de esta situación. Por obtener minerales, combustibles, comida que se desperdicia, etc., explotamos a la naturaleza. Ahora, ella se defiende con tsunamis, nevadas, lluvias... para demostrarnos que solo somos invitados, y debemos respetar este espacio.
Japón, Chile, Haití, Colombia y otros países conocen quien manda, yo lo leí en los periódicos, pero solo con este evento entendí que es imposible declararle la guerra a la madre tierra. O aprendemos a vivir en armonía, o perder las laptops y muebles es lo menos a lo que estamos expuestos.

lunes, 11 de abril de 2011

El poder de la desinformación de los blogs (y algo sobre Rosario Tijeras).

Hace aproximadamente un mes leí un blog de un usuario de la página digital de la revista Semana (Colombia). Ese medio de comunicación permite a sus lectores crear cuentas para escribir sobre temas de actualidad o reflexiones.
Como les contaba, una entrada me llamó la atención, porque explicaba detalles de la realización de la novela Rosario Tijeras, que desde mi perspectiva es de lo mejor que se ha hecho en Colombia. Estoy de acuerdo con que es violenta y no apta para menores de 18 años. Pero debo reconocer que cuando veo esa novela, me siento en el Medellín de la década de los noventa. Es increíble, como la fotografía y actuaciones trasladan al espectador a una historia llena de realismo, no el mágico de Márquez, y contenido.

Esa pasión que despierta la historia de Jorge Franco, el autor de Rosario Tijeras, me llevó a leer ese blog que tenía una teoría interesante sobre algunos de los actores, que fueron sicarios de verdad y estaban reinsertados. Esto no era cierto, y yo caí en el error de creer esa versión. La verdad es que el personaje de Jhon F (hermano de Rosario), lo interpreta Juan David Restrepo.
Él vivió gran parte de su vida en Manrique, un barrio muy peligroso de Medellín, de donde surgen los sicarios. Sin embargo, Restrepo tomó el rumbo indicado y se dedicó al arte, al Rap y la actuación. Aunque el compartir con personas en su barrio natal, le dio elementos para interpretar el papel de sicario. (También actuó en la Virgen de los Sicarios). Otro punto a favor de Restrepo es que realiza trabajo comunitario y convenció amigos de su barrio para que se dediquen a las artes escénicas. De allí surge el resto del reparto de la novela, que le otorga esa realidad. Además, que debo admitir que María Fernanda Yepes(quien encarna a Rosario) es excelente actriz. A pesar de que ella sí vivió en un barrio alejado de Manrique, captó la esencia del conflicto, y lo transmitió en cada capitulo.

A parte de eso los productores se esforzaron, porque los actores se mezclaran con el tema y personajes a profundidad, para generar un impacto en el televidente. No obstante, aunque la idea de contratar sicarios reinsertados era buena, la enseñanza que dejó la película ‘La vendedora de rosas’, de Víctor Gaviria, fue nefasta. Un reparto de 23 personajes que eran niños de las calles y sicarios de verdad, recibió el premio de Cannes (Italia). Después de eso, su elenco fue asesinado paulatinamente por enfrentamientos internos. Solo queda viva la protagonista, Leidy Tabares, quien tiene cáncer de mama y paga una condena de 26 años en la cárcel de Valledupar (Colombia), por el homicidio a un taxista de Medellín.

Dejando a un lado el tema de Rosario, mi reflexión va dirigida a los bloggueros que escriben en base a suposiciones y a los lectores que leemos sin buscar otras fuentes. Por eso recomiendo más búsqueda para no caer en errores y explorar temas relacionados en los medios de comunicación. Por ejemplo el Grupo de Diarios de América (GDA), www.gda.com, asocia medios impresos serios de América Latina, que hacen periodismo de verdad. Es mejor, estar seguros y leer temas basados en la investigación, y no en las suposiciones.

lunes, 4 de abril de 2011

La guerra de los sexos (la insensatez de las mujeres)

Ayer, 4 de abril 2011, mientras leía el blog de un colega http://juanpablovintimilla.wordpress.com/2011/04/04/mis-30-minutos-junto-a-niki-lauda/ , me di cuenta de lo insensatas que podemos ser las mujeres. No entendemos que el fútbol, para los hombres, es más que 24 personajes, de mediana preparación mental, persiguiendo una pelota. O que la Fórmula Uno (F1) es más que un 'chorro' de europeos en carros costosos.

A diferencia de mi colega, el del blog, yo sí viví una F1, porque el colombiano Juan Pablo Montoya competía (obviamente soy colombiana). Mi motivación para asistir fue la celebración que habría cuando el colombiano se coronara campeón, pero no la figura del corredor como tal. Quizá eso fue un error, porque si no admiraba a ningún competidor y ni sabía de la existencia de Lauda, ese definitivamente no era mi lugar. Sin embargo, asistí y Montoya se estrelló a los cinco minutos de iniciar la carrera.

Para mí, el resto de la competencia fue ruido y cansancio, y por supuesto hice notar esa inconformidad con miles de quejas, que soportó un representante del género masculino.

Leer ese blog, no solo me hizo entender que los hombres no ven carreras para fastidiar a las mujeres, sino porque son un nexo con su pasado y vivencias positivas. Solo que ellos no lloran, ríen o cuentan una historia de 35 minutos. Sino que se quedan inmutables frente a la pantalla y no por eso nos quieren menos.

Probablemente mi pareja deba agradecerle al chico que escribió el blog, por hacerme madurar con ese texto. Ahora lo dejare ver carreras y partidos en paz, y al final no le va a tocar convencerme, por tres horas, de que soy más importante que el fútbol.

Respuesta a un lector del blog que no entiende por qué repudio el narcotráfico

Las reacciones en Twitter no se hicieron esperar con la noticia del cable de Wikileaks, en el que se afirma que el 10% de las tierras en Colombia pertenecen a narcotraficantes y paramilitares (vea noticia en: http://www4.elcomercio.com/2011-04-04/Noticias/Mundo/Noticias-Secundarias/EC110404P10COLOMBIA2da.aspx)

En mi caso, lo que realmente asombra es que las personas de otros países, incluso algunos colombianos, ignoren esta realidad. Es más, yo apostaría que ese porcentaje es mayor, pero existe el testaferrato y muchas propiedades están a nombre de personas honestas, pero sus casas provienen de fuentes que no tienen esa cualidad.

He recibido decenas de mails de lectores del blog que apoyan la tarea de contar sobre esa realidad que vive Colombia, y solo un mensaje de un personaje que me pregunta ¿por qué repudio el narcotráfico?, si es un negocio como cualquiera. Es decir, requiere una inversión inicial, tiene una facturación, maneja un riesgo, etc.
Por un lado este lector tiene razón, porque es innegable que hay que ser un ‘berraco’ (http://es.wikipedia.org/wiki/Berraco), para arriesgarse a ganar dinero de esa forma. No obstante, eso de silenciar testigos, alimentar a los leones con los enemigos, cortar en pedacitos al soplón, mantener en secreto las rutas, coronar ‘vuelticas’, etc., no es cultura empresarial. Eso sin contar, que el exceso de dinero que los narcotraficantes ingresan a un país encarecen la vida, y afectan a los que no ganamos como ‘traqueto’.

Repudio el narcotráfico, porque facilita a los jóvenes acceder a sustancias que les destruirán la vida. Porque crea una cultura de dinero fácil, en la que se promueve la prostitución y el sicariato. También, porque suscita el ingreso de armas y la formación de ejércitos privados que llevan al país a una guerra no declarada. Y por las miles de personas inocentes, que mueren por fuego cruzado, error en la información, bombas, o los que se atreven a contar la verdad sobre lo nefasto que resulta ese negocio en la sociedad.

lunes, 28 de marzo de 2011

Testimonio de una prepago. La historia # 5 (de los más de 53 000 refugiados colombianos en Ecuador).

Todos saben que las prepago son mujeres que se acuestan por plata. Lo que ignoran es que son un indicador fiable cuando se coronó alguna ‘vueltica’. Porque si los “empresarios de estupefacientes” envían un cargamento con éxito, lo primero que contratan es una pasarela de prepagos para satisfacer sus necesidades básicas. Luego compran alcohol y comida. Irónicamente, los más ‘duros’ no consumen droga. Quizá, porque saben, más que nadie, los químicos que llevan esas sustancias.

No voy a tomarme la molestia de dar un nombre falso, porque ya me llamé de muchas formas en Medellín. Soy Alejandra, tengo 23 años y fui prepago por seis (es decir, desde los 16).
En mi país ser prepago es un estilo de vida, que incluye ponerse silicona aquí y allá, para que los clientes paguen por uno. Detrás del negocio está algún representante que conoce a quienes están dispuestos a desembolsar USD 300 la hora, o USD 3 000 el fin de semana. Asimismo, conocen a las niñas que tengan un precio similar por tener sexo. Los representantes también reciben un pedazo de ese pastel, el 30% por cada negocio cerrado.

En mi caso particular, trabajé mucho y valió la pena, porque tenía un ingreso promedio mensual de USD 4 000 al mes.
En el 2008 me ofrecieron ir a una finca y por adelantado me pagaron USD 2 000. Como necesitaban más ‘peladas’, yo llevé a mi hermana, quien también cumplía con los requisitos necesarios, es decir, tener silicona.
Al llegar allá, el escenario se asemejaba a un baile de quinceaneros. Los hombres se acercaban al principio con timidez, pero luego no escatimaban en tocar ni mostrar en público.

A mi hermana le tocó un patán, que quería que le hiciera sexo oral en público. Ella se negó y él la golpeó. Después de eso la amenazó y nos asustamos mucho.
Al llegar a Medellín decidimos venir a Ecuador, porque esa situación alerto nuestro instinto de supervivencia. Aunque no tengo la categoría de Refugiada por el Estado Ecuatoriano, lo soy por las circunstancias. Colombia es un país con demasiadas tentaciones, para los que no tenemos recursos. El narcotráfico ofrece oportunidades, tanto a hombres como mujeres, que luego se transforman en la pena de muerte.

En la actualidad gano USD 280 al mes, mi hermana igual. Apenas sobrevivimos, pero tenemos la ilusión de estudiar y superarnos sin tener que ofrecer el sexo como herramienta de trabajo.

domingo, 20 de marzo de 2011

Historia #4 (más de 53 000 refugiados en Ecuador)

Ser refugiado excede sentirse extraño en otro territorio. Es vivir con el recuerdo de que la guerra ingresó a su vida, y se llevó la de alguien más que quería. Además debe luchar con la burocracia que requiere tener esa condición. Es decir, la renovación de papeles, la inscripción en centros educativos se complica, abrir cuentas bancarias se dificulta, sin mencionar la cara de la gente que no entiende nada al respecto.

Póngase en los zapatos de estas personas que fueron abandonados por el estado, y les tocó acudir a otro territorio, con diferente cultura y costumbres. Los refugiados no son un estorbo, sino una comunidad que debe luchar a diario, como las lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT), por obtener sus derechos.

Ahora imagínese pertenecer a las dos comunidades. *Carlos P. nació y vivió en Bogotá. Allí estudio la primaria, secundaria y universidad, en esta última tomó las agallas para ‘salir del closeth’. En ese proceso comenzó a frecuentar discotecas gay, a las que también iban mujeres muy bonitas que salían con hombres que tenían mucha plata. Esto, porque pagaban cuentas de USD 2 000 en las discotecas y exhibían los relojes Bvlgari o Cartier que les regalaban a sus novias en las fiestas. Solo por eso, él presume que eran narcotraficantes, aunque no puede asegurarlo.

Un día de esos, su novio, con el que llevaba un año, lo llevó al lugar equivocado. Una casa de 700 mt 2 construidos con 12 cuartos, seis jacuzzis, dos piscinas y leones de bronce a la entrada. Allí hubo una fiesta, con esos hombres de plata y las mujeres bonitas que había visto antes. Un DJ tocaba, mientras por todos lados había farra, trago y estupefacientes. Para no alargar el cuento, otros hombres irrumpieron en la fiesta con disparos y los locales se defendieron. “Todo parecía una película como el padrino”.

Su novio no pudo disfrutar del espectáculo, porque recibió un disparo al iniciar el enfrentamiento. Todo acabó en cinco minutos y los intrusos abandonaron la extinta fiesta. Los dueños de la casa lamentaron mucho el hecho, pero igual le dijeron que se perdiera, porque había visto mucho. “Hermano, usted entiende, las peladas están con uno y no van a decir nada, pero ustedes no tenían nada que hacer aquí. Mejor váyase”.

Él entendió el mensaje y también que la exclusión a los gay se ve en todos los estamentos, tanto legales como ilegales. Por eso, en el 2007 viajó a Ecuador. Allí tiene una nueva vida, pero los mismos problemas de exclusión.
*(Nombre protegido).

Historia # 3 (más de 53 000 refugiados colombianos en Ecuador).

Las motosierras fueron diseñadas para cortar troncos, pero no humanos. Sin embargo, los paramilitares no tenían en cuenta eso y usaban esa herramienta para descuartizar a campesinos, que según su veredicto tenían nexos con la guerrilla.

Exactamente esto ocurrió en 1997, en el pueblo El Aro (Antioquia), cuando más de 100 paramilitares acordonaron el pueblo por cinco días, para ajusticiar a los presuntos delincuentes a su manera.

Una de las personas que vivió esa realidad escapó a Ecuador y recuerda esos días con temor y angustia. *Elena C. barría la entrada de su casa, cuando vio 15 hombres uniformados cerca de allí. Uno de ellos, con una voz fuerte y grave comenzó a decir que su presencia en el lugar se debía a un operativo paramilitar, que buscaba castigar a personas que colaboraron con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). "Cualquiera se imagina ante esas palabras que alguien pertenecía a esa guerrilla, luego me enteré que dar un vaso de agua o un caldo de gallina a un insurgente es colaboración".

Esta mujer de 50 años relata con lagrimas que entre dos hombres tomaron a su esposo y le cortaron las extremidades con la motosierra, mientras la obligaban a mirar y a sentir que la sangre le salpicara. Mientras recuerda el episodio llora y se disculpa, porque no puede seguir contando la historia.
Recomiendo leer esta crónica de Verdad Abierta, http://www.verdadabierta.com/nunca-mas/masacres/40-masacres/447-las-cicatrices-de-el-aro que tiene detalles de esa masacre, para entender cÓmo operaba ese grupo ilegal que usaba sierras eléctricas y machetes para talar la existencia, como si esas vidas pudieran sembrarse nuevamente.
(*Nombre protegido)

miércoles, 16 de marzo de 2011

Historia # 2 (de los más de 53 000 refugiados colombianos en Ecuador)

*María P odia dar entrevistas, así que en su testimonio escasean los detalles. Esta mujer de 30 años recuerda que en la infancia era curiosa y jugaba a buscar la verdad, como mostraba el cine de Hollywood, en el que siempre ganaba el bueno.

Más adelante, durante la universidad esa búsqueda de la verdad persistió. Desde el primer año como estudiante de Derecho se le ocurrió hacer una tesis de grado, sobre como el narcotráfico se involucra con todos los estamentos del Estado colombiano. Esto no fue casualidad, sino que lo identificó porque si Pablo Escobar llegó a ser congresista suplente de la República, se imaginó que eso dejó alguna marca o relación pactada.

Aunque la idea era buena, según sus profesores, eso no podía comprobarse y la tesis quedaría en nada. Sin embargo, la terquedad que la caracteriza, acota María, la llevó a seguir con la iniciativa. No sabe cómo, pero con mucha investigación obtuvo cuatro testimonios. Uno de un ex magistrado, uno de un ex fiscal y dos narcotraficantes en la cárcel que aseguraban haber recibido y otorgado dinero para alivianar alguna pena que afectara el desenvolvimiento de un actor o del negocio del tráfico de estupefacientes en sí.

Con este logro empezaron las amenazas, una voz ronca le decía por teléfono que dejara eso así. Que no jugara a la heroína, porque terminaría mal. Ella explica que era consciente de lo que pasaba, pero algo la impulsaba a seguir buscando. "El sentimiento debe asemejarse al de encontrar oro, encuentras un poco y sigues buscando. Quizá me ganó la codicia", reconoce María.

En marzo del 2004, después de recibir amenazas por más de un año, la llamaron a su celular. Respondió airosa como siempre, porque no le había pasado nada y el miedo se le extinguió unos meses atrás. "mamacita cómo me le va", dijo esa voz ronca. "Usted sabe que ya estaba advertida, pero no hizo caso y siguió jugando con fuego. Ahora va a saber lo que se siente meterse con quien no debía".
El escenario era la entrada de su casa. Ella buscó con la mirada cualquier peligro y se apresuró a entrar. Vio que su papá venía a unos 50 metros y lo llamó asustada, para contarle de la nueva amenaza. Tres disparos cegaron el ambiente y la vida del hombre que la formó con las agallas para contar la verdad ante cualquier situación.

Después de eso, su impulso se desvaneció y entendió que Colombia es diferente al cine de Hollywood, porque los malos siempre ganan. No obstante, desde que llegó a Ecuador, ese mismo año, vio que más de 15 narcotraficantes pesados tuvieron que pagar la condena a EE.UU., los congresistas vinculados con el paramilitarismo fueron juzgados, aunque algunos siguen en sus haciendas a las afueras de Bogotá y Medellín. " Algo es algo", concluye.
(*Nombre protegido)

martes, 15 de marzo de 2011

Mi guerra interior...

Mientras Japón se cae a pedazos; la energía nuclear asusta a la humanidad; Gadafi amenaza con unirse a Al Qaeda; los carteles en México continúan su guerra y miles de mulas andan por el mundo llevando estupefacientes...yo ando concentrada, o desconcentrada, por esto.
No es que te llames esto, sino que eres un todo y nada que mueve y detiene mi mundo. Aunque te sales de mi esquema de la teoria de la guerra, eres el causante de mi conflicto interior. Ese que llevamos todas las mujeres por dentro, y causa un malestar satisfactorio.

Eres la guerra personificada, porque destruyes todo mi entorno y la posterior calma me genera un tiempo extendido de paz. Sin embargo, cada palabra mal usada entre nosotros eleva un grado la escala de Richter de nuestra suerte de relación y la derrumba.

viernes, 11 de marzo de 2011

Historia # 1 (de los más de 53 000 refugiados colombianos en el Ecuador).

*Natalia C. odia el sonido al despegar la cinta pegante. Cualquiera pensaría que es una manía caprichosa, pero nada está más alejado de la realidad. Esta mujer de 38 años recuerda que en el 2003 estaba en su casa en Caldas(a 45 minutos de Medellín), con su esposo y sus dos hijos.Era un sábado a las 08:20 y sintió unos pasos en el corredor exterior de su casa. Pensó que era una vecina y salió a ver que ocurría. Unos hombres ‘encapuchados’ la abordaron y golpearon con la parte trasera de un arma.
Al despertarse recuerda que esos hombres despegaban con fuerza cinta adhesiva. ¿Dios mío que están haciendo?, se preguntó.

Nada fue más desgarrador que ver a sus dos hijos de 8 y 10 años en el piso con bolsas plásticas en la cabeza. Estos hombres que se identificaron como miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), también conocidos como paramilitares, pegaron cinta alrededor del cuello de los menores para asfixiarlos, mientras le repetían a su esposo, una y otra vez, que no debió meterse con algún fulano.

Ella gritó y pataleó, pero los hombres la tenían amarrada y presenció como las piernas de sus hijos dejaron de moverse.
De alguna manera se soltó de las manos de sus captores y abrazó los cuerpos de sus hijos. Volteó para mirar a su esposo y exigirle una explicación, pero en ese momento escuchó un disparo que acabó con la vida de quien fue su compañero por 13 años.

Después de realizar trámites crematorios y llorar por más un mes, decidió realizar la denuncia en la Fiscalía General de la Nación (Colombia). Al salir de allí recibió una amenaza a su celular y entendió lo que le esperaba. “Lo mejor hubiera sido quedarme allí y morir, porque ya no me quedaba nada. Pero, por alguna razón decidí luchar por mi vida. Me enteré que Ecuador recibía a victimas del conflicto y viajé para empezar de nuevo”.
En la actualidad, Natalia trabaja como secretaria de una firma florícola y aunque a diario piensa en ese día, dice que sus pequeños son un par de angelitos que la acompañan. A su difunto esposo le desea la salvación, porque hasta ahora no sabe que hizo para merecer una venganza de ese calibre, que en últimas fue ella quien recibió el castigo. Ese recuerdo, aunque latente, lo revive cada que escucha al despegar un pedazo de cinta.
*nombre protegido

miércoles, 2 de marzo de 2011

La comparación entre Pablo Escobar y el dólar

Antes de empezar a escribir esta entrada debo explicarles que viví en Medellín gran parte de mi vida y que soy de la generación X. Es decir, presencié la magnitud de la guerra del narcotráfico que inició el extinto Pablo Escobar. En muchas ocasiones, como la mayoría de personas, atribuyo las desgracias que vivió Colombia a la ambición y sangre fría de este personaje. Bueno, esta mañana leía la columna del Wall Street Journal - http://online.wsj.com/article/SB129902555823590945.html -, (no porque sea una experta en finanzas, sino porque escribo sobre esos temas y literalmente me toca desayunarlos). Y en el tercer párrafo hablan de que en los próximos 10 años varias monedas competirán por el predominio que tiene el dólar. Eso me recordó, que mientras Escobar vivía era fuerte como la moneda gringa. Todas las transacciones de droga se hacían con su permiso y las que no eran irrisorias, casi sin ganancia. Ese pensamiento, no me deja más que una duda. ¿Habrá que eliminar al dólar, para que otras monedas disputen su poder? Tal como pasó en la guerra del traficó de drogas en Colombia. Una vez muerto el capo, el negocio se subdividió y surgieron decenas de pequeños comerciantes que se disputan el poder y, de forma irónica, unos cuantos millones de dólares.

jueves, 17 de febrero de 2011

Hasta los refugiados del conflicto necesitan pedigree

Alrededor de 389 000 colombianos huyeron del conflicto armado, entre el 2000 y el 2010, hacia otros países, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). De ellos, 53 342 están refugiados en Ecuador. Es decir, tienen papeles que avalan ese estado, porque hay varios miles que están en la ilegalidad.
A propósito, llama la atención que hasta cuando se huye de las amenazas, se pierde a las personas amadas, abandonas tus costumbres y territorio, también necesitas ‘empapelarte’ y obtener el pedigree que evidencie el sufrimiento.
Esta entrada es el punto de partida para mi nuevo proyecto. Voy a buscar las 53 342 historias de refugiados ecuatorianos en Ecuador, para que me cuenten por qué abandonaron su patria, la historia de la huída y cómo llegaron a Ecuador. Su vida actual y cómo obtuvieron el estatus de refugiado.

viernes, 11 de febrero de 2011

La democracia 2.0

Hay una corriente de personas que cree que las redes sociales sirven para hacer citas, ver fotos, encontrar amigos del colegio o la universidad, en fin, perder el tiempo. Aprovecho la coyuntura de Egipto, para decirles que están equivocadas. A inicios de enero, el Facebook protagonizó una rebelión silenciosa. Los habitantes de Egipto se quejaban de la perpetuación del poder del presidente Mubarak.
La protesta tomó fuerza y forma, cuando los habitantes de ese país africano se unieron, a través de Facebook, en la página http://www.facebook.com/ElShaheeed para exigir la salida del mandatario y esto sumó 480 000 seguidores.
El 28 de enero, el Gobierno de ese país cortó el servicio de Internet para evitar ese fenómeno. Sin embargo, ya era demasiado tarde, porque el pueblo se convirtió en el elemento más importante del estado. Con voz y sin voto, literalmente, evidenciaron la fuerza de la unión. El 11 de febrero Mubarak renunció y Egipto se liberó de un poder ejecutivo indefinido.
Por las mismas redes sociales que iniciaron todo corrió el rumor, de que la fortuna del mandatario bodeaba USD 40 000 millones, quizá es su retribución por ostentar el poder durante más de 30 años.
La fortuna es lo de menos, lo que importa es el potencial de la Internet, de estas redes que unen, movilizan, protestan y, de alguna manera, devuelven la fe y la democracia.

miércoles, 19 de enero de 2011

LA PELÍCULA DEL NARCOTRÁFICO

A diario leo y escucho noticias sobre narcotráfico. Sin embargo, creo que el enfoque es errado. Los periodistas se centran en el mal que hacen las organizaciones o algún alias. Así, su interés son 'Los Zetas', el cartel de Sinaloa, Cali...
Asimismo gastan mucha energía en alias escoba, zancudo, martillo, marioneta y otros apodos que no quiero saber en donde tienen su origen.

El hecho es que el tráfico de drogas no es un tema aislado, sino un negocio macro que mueve más de lo que usted, yo y todos nuestros conocidos vamos a ganar si viviéramos 300 años. Además, esos carteles, con sus respectivos capos, solo son engranajes de un conflicto global.

Así que propongo a los periodistas, que escriben sobre este tema, hacer un ejercicio. De alguna forma conseguir cuatro TV (prestados). El objetivo es ver, al mismo tiempo, Pulp Fiction, Layer Cake, Sin City y El Padrino (cualquiera de sus versiones)...en los cuatro filmes se evidencia problemas de territorio, rutas de tráfico de estupefacientes, comercialización, venganza entre capos, entre otras situaciones comunes en la guerra del narcotráfico. Eso mismo ocurre los siete días de la semana, en todos los contienentes, a cualquier hora. No es ficción, es una película que tenemos al frente.